La RFID

Lunes, 18 Agosto   

El código de barras ha cumplido treinta años, pero sigue siendo la tecnología de identificación más utilizada en todo el mundo. Aunque hoy en día ya existen tecnologías más avanzadas, com la RFID (identificación por radiofrecuencia), las empresas siguen siendo reticentes al cambio, a la espera de que alguna gran compañía se decida y les arrastre hacia esta nueva era.

Mientras, varios ejemplos demuestran el gran potencial de la RFID, una tecnología que puede revolucionar procesos logísticos y también la experiencia de compra de los consumidores.
Cuando una tecnología funciona, es difícil que las empresas decidan voluntariamente invertir en otras soluciones, aunque éstas les puedan proporcionar muchas más ventajas. El miedo al cambio sigue siendo el principal obstáculo para la implantación de la RFID, una tecnología de autoidentificación mucho más avanzada que el tradicional código de barras, que ha cumplido ya treinta años de vida.

No obstante, algunas empresas han apostado por la introducción de mecanismos RFID en algunos de sus procesos logísticos, de distribución o incluso comerciales y de márqueting. Estos ejemplos han hecho evidentes las múltiples posibilidades de aplicación que esconde la RFID, que al margen de todas ellas presenta dos ventajas indiscutibles frente al código de barras. Tal y como las define el director de RFID Magazine, Roger Hostalot, “una es que no se necesita visión directa entre la etiqueta de RFID y el lector; y la otra radica en la capacidad de identificar cierta cantidad de productos de manera simultánea”.