La RFID Costosa Hasta que su Uso se Vaya Extendiendo
Lunes, 11 Agosto 
Por ahora, las etiquetas RFID siguen siendo mucho más caras que los códigos de barras. Éstos se obtienen con una simple impresora, que supone un gasto de menos de un céntimo de euro por cada etiqueta. Los tags de RFID, sin embargo, oscilan entre los 10 y los 20 céntimos en los mejores casos. ¿A qué se debe esta espectacular diferencia? Básicamente a dos motivos: por un lado, las empresas que desarrollan la tecnología RFID han invertido grandes cantidades de dinero en Investigación y Desarrollo que ahora tienen que recuperar, hecho que no les permite rebajar excesivamente sus márgenes de negocio.
Por otro lado, según explica el consultor experto en RFID Leopoldo Abadía, “las etiquetas RFID incorporan materiales caros, como el silicio con el que se fabrican los chips que llevan incorporadas, un material que cotiza en bolsa y cuyo valor por tanto es tan poco manejable como el del oro o el petróleo”.
Aún así, como en todas las nuevas tecnologías el precio se irá reduciendo a medida que aumente su implantación. Según Hostalot, “para poder rebajar los precios de la RFID, se está buscando masa crítica que ayude a repartir mejor los costes”.
La cuestión del precio ha provocado que la RFID se implante “tan sólo en aquellos casos en que es amortizable por el volumen de mercancías que se quiera identificar, o porque el producto en cuestión tenga un margen de negocio amplio”, explica Abadía.
